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Junín, miercoles 31 de Diciembre de 1969

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   Columnas de opinión                    
 
(14/04/17)

Compartir en Facebook Este año llovió más que nunca pero no todo es culpa del clima

Por Rubén Darío Gandulfo
 
Periodista
rdgandulfo@gmail.com
 

Las precipitaciones de este año superaron todas las previsiones. No se puede creer la cantidad de agua que cayó en tan poco tiempo en distintas regiones del país. La cuenca del Salado no fue una excepción.  Toda la zona de la laguna “La Picasa”, General Villegas,  Rivadavia y hasta la propia ciudad de Junín están sufriendo las consecuencias de un clima impiadoso.  Pero no sólo el clima tiene responsabilidades en el fenómeno.

Es posible que la decisión del intendente Petrecca de mantener la cota alta de “Laguna de Gómez”  para preservar la riqueza ictícola y las actividades náuticas en el “Parque Natural Laguna de Gómez” haya sido un error estratégico a la hora de valorar el manejo del agua.  Pero no es la principal falla. 

Hemos dicho y escrito muchas veces sobre el error imperdonable de quienes decidieron la ejecución de la obra  y la inexplicable actitud de un gobierno que empezó muy bien en la consideración del proyecto pero que luego,  por las razones que sea, desfinanció la ejecución e impidió que la obra se concretara en su totalidad y cumpliera su cometido.  Se invirtió muchísimo dinero pero al dejarla inconclusa el resultado final se puede considerar casi nulo.

La ejecución inapropiada

Esto no lo decimos ahora,  con el diario impreso como suelde decirse;  lo dijimos y lo planteamos  muchas veces en los comienzos de la realización de la etapa inicial: resulta inadmisible que una obra de drenaje se inicie desde el nacimiento de la cuenca en lugar de empezar desde la desembocadura. Es obvio que,  con el mayor drenaje en la parte alta,  sin terminar la media se produzca un cuello de botella y por ende un anegamiento inevitable. Fue lo que pasóya varias veces.

Con la obra inconclusa y sin un adecuado manejo de las cotas en las zonas intermedias,  el Salado se desborda e inunda miles y miles de hectáreas al pasar. El drenaje  rápido de la parte superior de la cuenca primero inunda la zona no desarrollada,  la que empieza al ingresar a la laguna “El Carpincho” y luego frena la masa de agua para inundar todo su recorrido. Era lógico que así sucediera.  Nadie dijo nunca por qué la obra se inició al revés.  Ya no lo sabremos,  se fueron del poder si explicarlo y sin terminar la pomposamente llamada “solución definitiva” a las inundaciones de la cuenca del “Salado” mediante el “Plan Maestro”. Luego de varios kilómetros sin obras, sobre el final de la cuenca, llegando a su desembocadura en la “Bahía de Samborombón”,  lo que debería haber sido el comienzo de la ejecución,  también se ha ejecutado.  Quedaba la fase intermedia.  Letal.  Un cuello de botella que impide que el drenaje hacia el Mar Argentino sea limpio y el desagote de los excesos de agua  impida el anegamiento aguas arriba.

La inversión que no fue

Nunca nadie lo dijo,  jamás sabremos qué pasó,  o al menos nadie lo explicó todavía;  pero no se sabe por qué la obra quedó inconclusa y el tramo a medio ejecutar.  ¿No se previó todo el dinero necesario para completar la obra? ¿Se previó pero se desvió? ¿El dinero nunca salió del gobierno nacional o salió con rumbo desconocido?

La realidad es que la obra está inconclusa,  que hay un manejo del agua que no es profesional,  que la obra frenada en el “El Carpincho”  pone el gravísimo riesgo ya no sólo los campos productivos sino también los ejidos urbanos de varias ciudades,  en especial Junín.

Una fuerte inversión inmobiliaria privada se interesó y concretó a lo largo del “arroyo” como se le llama al río Salado  desde la “Laguna de Gómez” hasta  la laguna “El Carpincho”,  o al menos hasta la ruta nacional 7.  Es fácil suponer la angustia de esos vecinos que invirtieron tras la promesa de que “nunca más se va a inundar la zona” y ahora, por el exceso imprevisto de precipitaciones, la sucesión de errores en el manejo de las aguas y la sub ejecución de la obra  aquella promesa se rompe en mil pedazos.

La cuestión no se circunscribe sólo a los inversores en la zona del “arroyo”; la ciudad toda está en peligro;  toda la franja que da a la avenida de circunvalación corre riesgo real.  No hay que olvidarse que,  años antes de la obra inconclusa del “Plan Maestro”,  previsiones de hidráulica ponían como zona de riesgo el ejido urbano al menos hasta la Plaza 9 de Julio.  Petrecca,  emulando a dos ministros nacionales,  deberá también ponerse a rezar; quizás el Señor escuche sus ruegos  y la situación no pase de ser un breve período de angustia. Veremos si la Nación y la Provincia ponen manos a la obra y definitivamente llevan el “Plan Maestro” a buen puerto… aunque parezca sólo un juego de palabras.

Por ahora, sobre fin del año pasado  se informó sobre una inversión de 1680 millones de pesos.  El Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda explicó en un comunicado: "Las obras impactarán de manera directa en los municipios de la cuenca central del río Salado: Lobos, 25 de Mayo, Roque Pérez, San Miguel del Monte, Navarro, Chivilcoy, Alberti y Bragado"  De Chacabuco ni hablar,  el cuello de botella parece que va a seguir,  daría la sensación que más que rezar,  Petrecca debiera gestionar que la obra se lleve adelante desde donde se dejó, en la laguna “El Carpincho”,  si no,  el riesgo seguirá latente y todo indica que cada año la situación  en materia de precipitaciones, tenderá a empeorar.

 
Autor: Rubén Darío Gandulfo
 

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