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Junín, miercoles 31 de Diciembre de 1969

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     (14/12/12, 20:56)
"Coplas del Matrero 'pal fin de semana" Por Antonio Revello

 

Discursos de funcionarios
Van y vienen por la vía,
Algunos se contraponen
Patinando en la mentira.
 
Los controles callejeros
Vienen la guardia bajando,
O  reculan con el rumbo
Y el cariz que van tomando.
 
Con la cría de alevinos
Otro verso de Lobato,
Repite siempre lo mismo
Y la liebre… Va por gato.
 
Para el cumpleaños del pueblo,
En otro aniversario,
Como no hay un solo mango,
Que desfilen los otarios.
 
Van  con “fiesta “integradora”
En dirección de cultura,
Se acuerdan de los locales,
Cuando tienen “mishiadura”
 
Hay algún  subsecretario,
Que se ha metido en el Foro,
Le apodan “El Papagallo”,
Más  alcahuete que un loro.
 
Pal  intendente del pago
Un consejo le sugiero;
“Una cosa es cacarear…
Y  otra poner un huevo”
 
El chalet  de  Mr York
Es sede del rectorado,
Avanza firme la UNNOBA,
Con pasos agigantados.
 
Así  da gusto….Aparcero.
Que algo funcione en  Junín.
Que se vayan…”Los Mufosos”,
Y  que venga…Tamarit.
 
La Pampa tiene el ombú,
El mango…la espumadera,
Lávate bien los calzones
Si  venís de cagadera.
 
Hablando de las cagadas,
Limpiate…si  estás de huevo,
Transparente, inmaculado,
Te lo aconseja el Matrero.
 
El relleno sanitario
Con GIRSSA es un problema,
Son “arreglos comerciales”
Que se dan con el “sistema”.
 
No hay caso…Siempre lo mismo,
No le errás….Tirando al bulto,
“Pájaros de igual plumaje”,
Siempre van volando juntos.
 
El laburante … Labura,
Al  deshonesto…deschavo,
Si naciste pa’ martillo,
Del cielo te caen los clavos.
 
La vida te da sorpresas,
Y  gente… que te hace daño,
El que vive de ilusiones,
Se muere de desengaños.
 
Hay gente que habla al pedo,
Y  boludeces con gracia,
Más  desubicau que Guemes,
En  Guerra de las Galaxias.
 
Como orgías de lombrices,
Hay mensajes enredados,
Y… “onanistas mentales”
Que se creen privilegiados.
 
Por la ley contra la trata,
A  laburar en sesiones
Extraordinarias…le llaman,
Diputados remolones.
 
Con el caso de Trimarco,
Más de uno perdió el destino,
Rajaron a un ministro
Pero  sigue el desvarío.
 
Lavagna  habla de un  cepo,
El  cambiario, que le dicen,
“Vade  Retro  Satanás”
Aún  me  quedan cicatrices.
 
Me acuerdo del “corralito”,
Viscachón  de vizcacheras,
Del “corralón” y  Cavallo,
Con el humo...Se fue afuera.
 
Y  aura…se quiere volver,
Reverendo  hijo  de  puta,
Démosle… la bienvenida,
Con un vaso de cicuta.
 
Acá te deja el Matrero,
Está lloviendo en la zona,
Me voy a dormir la siesta.
Y andá… Que te cure Lola.
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     (12/12/12, 21:01)
El Regreso del Matrero. Por Antonio Revelo

El Gaucho estaba durmiendo,
Una siesta santiagüeña,
De golpe lo despertaron,
Revelaciones polémicas.

Apareció  “El Secretario”  
Dispués de un tiempo perdido,
Con  frases  altisonantes,
Rayanas al  desvarío
 
Arrancó con “Los Almendros”,
Siguió por “Villa del Carmen”,
Pasó por “La Rufinita”
Y  acampó en… “Villa del Parque”.
 
Se entreveró con “El Güemes”,
Se metió  con “San Antonio”,
Y hasta a Don “Ramón Carrillo”,
Les puso  los “güevo  e moño”.
 
Le dicen “Olla a Presión”,
Difícil de controlar
Cuando  el guaso  se calienta,
Comienza pronto  a chillar.
 
Es “Lámpara de Aladino”,
Es  secretario temible,
Cuando apenas lo “frotás”,
Tiene un “Genio” terrible.
 
Le apodan… “El Dragón”,
Abre la boca y te quema,
Si hasta el propio intendente,
Se hace el burro con el tema.
 
A veces va de pesado,
Como chancho con cerveza,
Pero…no hay duda: Va al frente,
Y  pega con la cabeza.
 
Habló de la “infraestructura”,
En todo Junín…Hay cloacas,
Y  como sobra el agua,
Vienen  a  beber  las vacas.
 
Hizo “Mutis por el Foro”,
Del “Relleno Sanitario”,
Puede que ande “tocado”,
Pero no ficha de “otario”.
 
Sus comentarios arrugan,  
A  funcionarios fuleros
Su incontinencia verbal,
Es un “apretón de huevos”.
 
No aporta soluciones,
Con voluntad y designio,
Y en su exabrupto brutal,
Comete  Sincericidio.
 
En  fin…te dice el Matrero,
Dejalo pastiar…Que engorde,
No va  a faltar quien lo cinche 
Cuando  la panza le estorbe.
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     (27/11/12, 19:13)
NIMO Por Graciela Mara Iglesias

El sol. Todo cambia bajo su luz. Las plantas exhiben sin pudor un verde pleno. El jardín rejuvenece y se acomoda al nuevo brillo, como queriendo acumular calor para cuando vuelva en frío. Salgo y es como entrar a un mundo diferente. El mismo lugar, ayer poblado de grises infinitos, hoy muestra una nueva energía que contagia vida. Sucede lo mismo cuando algo o alguien de pronto irrumpe en la monotonía de lo cotidiano y pinta de colores nuevos sentimientos ajados por el dolor o el olvido. Se renueva el aire, vuelven las ganas, se alivianan cargas.

Entonces perfurmarme tiene otro sentido. Elegir más cuidadosamente un atuendo, preferir otros tonos, arreglarme el cabello. Todo se torna más suave, casi agradable. Sé que el timbre no va a sonar pero actúo como esperando.. Recorro la casa mirando que todo esté en orden y paso delante del espejo para corroborar lo mismo. Nadie va a venir. Ninguno se anunció. Pero eso no importa. Lo que importa es que sin motivo aparente siento euforia, ganas... Entonces sí dejo que la vida fluya y me acerque lo que quiera.
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     (29/10/12, 22:58)
En el Da de la Lealtad Deportiva, mi humilde homenaje a "EUSEBIO"

 

Llevaste muy alto el nombre
del pueblo que supo amarte
con gran respeto admirarte
pues la virtud fue tu sino.
Caballero del camino
siempre es bueno recordarte.
 
Qué hermoso habrá sido verte
pasar sacando una mano.
Hay que ser muy grande hermano
para manejar así.
Ver el Ciudad de Junín
surcando muy raudo el llano.
 
Luchaste firme y sin vueltas
por vencer la adversidad
con coraje y humildad
ya perdieras o ganaras.
Que nunca te doblegaras
fue valor y dignidad.
 
Valores que el mundo de hoy
no demarcan las aristas
que definen al artista.
En medio de la espesura
se agiganta tu figura
como hombre y deportista.
 
Hay nombres que por sí solos
definen notablemente
a una persona y por siempre
estarán en la memoria
vos ya entraste en nuestra Historia
como Eusebio, simplemente. 
 
Néstor -Bocha- Rodríguez
 
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     (08/10/12, 11:40)
La vieja atorranta... Por Gabriel Roln

Hace muchos años, cuando era psicólogo muy joven, trabajé en algunos geriátricos. (...) Muchos de ustedes trabajarán o habrán trabajado en alguna institución, y sabrán que lo que tiene que hacer todo el que trabaja en un establecimiento al ingresar es ir a la cocina, porque  la cocinera es la que está al tanto de todo lo que pasa.Más que los médicos incluso.

Llegué, entonces, una mañana, me dirigí a la cocina y, como era habitual, le pregunté a la cocinera.
-¿Y, Betty, alguna novedad?
-Sí, doctor- me llamó así aunque soy licenciado-. ¿Ya vio a la vieja atorranta?
-No - le dije asombrado-. ¿Entró una abuela nueva?
-Sí, una viejita picarona.
Me quedé tomando unos mates con ella y no volví a tocar el tema hasta que entró la enfermera y me dijo:
-Gaby, ¿ya viste a la atorranta?
-No -le respondí.
-Tenés que verla. Se llama Ana.
   
Lo primero que me llamó la atención fue que utilizara, para referirse a ella, el mismo término que había usado la cocinera: atorranta. Pero lo cierto es que habían conseguido despertar mi interés por conocerla. De modo que hice mi recorrida  habitual por el geriátrico y dejé para el final la visita a la habitación en la que estaba Ana.
     
En esa hora yo me había estado preguntando de dónde vendría el mote de vieja atorranta. Supuse que, seguramente, debía ser una mujer que cuando joven habría trabajado en un cabaret, o que tendría alguna historia picaresca. Pero no era así.
   
Cuando entré en su habitación me encontré con una abuela que estaba muy deprimida y que casi no podía hablar a causa de la tristeza. Su imagen no podía estar más lejos de la de una vieja atorranta. Me acerqué a ella, me presenté y le pregunté: -Abuela, ¿qué le pasa? Pero ella no quiso hablar demasiado; apenas si me respondió algunas preguntas por una cuestión de educación. Pero un analista sabe que esto puede ser así, que a veces es necesario tiempo para establecer el vínculo que el paciente necesita para poder hablar. Y me dispuse a darle ese tiempo. De modo que la visitaba cada vez que iba y me quedaba en silencio a su lado. A veces le canturreaba algún tango. Y, allá como a la séptima u octava de mis visitas la abuela habló:
 -Doctor, yo le voy a contar mi historia.
Y me contó que ella se había casado, como se acostumbraba en su época, siendo muy jovencita, a los 16 años con un hombre que le llevaba cinco. Yo la escuchaba con profunda atención.
 -¿Sabe? -me miró como avisándome que iba a hacerme una confesión-, yo me casé con el único hombre que quise en mi vida, con el único hombre que deseé en mi vida, con el único hombre que me tocó en mi vida y es el hombre al que amo y con el que quiero estar.
     
Me contó que su esposo estaba vivo, que ella tenía ochenta y seis años y él noventa y uno y que, como estaban muy grandes, a la familia le pareció que era un riesgo que estuvieran solos y entonces decidieron internarlos en un geriátrico. Pero como no encontraron cupo en un hogar mixto, la internaron a ella en el que yo trabajaba, y a él en otro. Ella en provincia y él en Capital.
     
Es decir que, después de setenta años de estar juntos los habían separado. Lo que no habían podido hacer ni los celos, ni la infidelidad, ni la violencia, lo había hecho la familia. Y ese viejito, con sus noventa y un años, todos los días se hacía llevar por un pariente, un amigo o un remisse en el horario de visita, para ver a su mujer.
   
Yo los veía agarraditos de la mano, en la sala de estar o en el jardín, mientras él le acariciaba la cabeza y la miraba. Y cuando se tenían que separar, la escena era desgarradora.
     
¿Y de dónde venía el apodo de vieja atorranta? Venía del hecho de que, como el esposo iba todos los días a verla, ella le había pedido autorización a las autoridades del geriátrico para ver si, al menos una o dos veces por semana, los dejaban dormir la siesta juntos. Y entonces, ellos dijeron: -Ah, bueno... mirá vos la vieja atorranta.
   
Cuando la abuela me contó esto, estaba muy angustiada y un poco avergonzada. Pero lo que más me conmovió fue cuando me dijo, agachando la cabeza:
-Doctor, ¿qué vamos a hacer de malo a esta edad? Yo lo único que quiero es volver a poner la cabeza en el hombro de mi viejito y que me acaricie el pelo y la espalda, como hizo siempre. ¿Qué miedo tienen? Si ya no podemos hacer nada de malo.
   
Conteniendo la emoción, le apreté la mano y le pedí que me mirara. Y entonces le dije:
-Ana, lo que usted quiere es hacer el amor con su esposo. Y no me venga con eso de que ¿qué van a hacer de malo? Porque es maravilloso que usted, setenta años después, siga teniendo las mismas ganas de besar a ese hombre, de tocarlo, de acostarse con él y que él también la desee a usted de esa manera. Y esas caricias, y su cara sobre la piel de sus hombros, es el modo que encontraron de seguir haciéndolo a esta edad. Pero déjeme decirle algo, Ana: ése es su derecho, hágalo valer. Pida, insista, moleste hasta conseguirlo. Y la abuela molestó. Recuerdo que el director del geriátrico me llamó a su oficina para preguntarme: -¿Qué le dijiste a la vieja?
-Nada- le dije haciéndome el desentendido- ¿Por qué?
   
La cuestión fue que con la asistente social del hogar en el que estaba su esposo, nos propusimos encontrar un geriátrico mixto para que estuvieran juntos. Corríamos contra reloj y lo sabíamos. Tardamos cuatro meses en encontrar uno. Sé que, dicho así, parece poco tiempo. Pero cuatro meses cuando alguien tiene más de noventa años, podía ser la diferencia entre la vida y la muerte. Además ella estaba cada vez más deprimida y yo tenía mucho miedo de que no llegara. Pero llegó.
   
Y el día en el que se iba de nuestro geriátrico fui muy temprano para saludarla, y e cuanto llegué, la cocinera me salió al cruce y me dijo: -No sabés. Desde las seis de la mañana que la vieja está con la valija lista al lado de la puerta. -Yo me reí.
   
Entonces fui a verla y le dije: -Anita, se me va. Y ella me miró emocionada y me respondió: -Sí doctor... Me vuelvo  a vivir con mi viejito. -Y se echó en mis brazos llorando.
-Ana- le dije- Nunca me voy a olvidar de usted. Y como habrán visto, no le mentí.             
 
Jamás me olvidé de ella, porque aprendí a quererla y respetarla por su lucha, por la valentía con la que defendió su deseo y porque gracias a esa vieja atorranta, pude comprobar que todo lo que había estudiado y en lo que creía, era cierto: que es verdad que la sexualidad nos acompaña hasta el último día y que se puede pelear por lo que se quiere aunque se deje la vida en el intento. Y además, porque la abuela me dejó la sensación de que, a pesar de todas las dificultades, cuando alguien quiere sanamente y sus sentimientos son nobles, puede ser que enamorarse sea realmente algo maravilloso y que el amor y el deseo puedan caminar juntos para siempre.          
 
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     (26/08/12, 09:03)
Y Armstrong lleg a la luna... Curiosa ancdota Por Hctor Pellizzi

 

El martes pasado me encontré com mi amigo Giovanny.
 
- ¿Qué tal Giovanny, que hay de nuevo en el mundo?
- Hola, Héctor... Mirá leí una noticia interesante en el New York Time, dice que el Sr. Gorsky hace ya doce años que murió.
- ¿El Sr. Gorsky? ¿Y quién diablos es ese?
- Cuando el astronauta Neil Armstrong caminó por la luna, más allá de su famosa frase: “Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, hizo entre otras cosas, antes de volver al módulo, un comentario muy extraño, dijo: “Buena suerte Sr. Gorsky”. Mucha gente en la NASA pensó que era una frase casual en relación a algún cosmonauta soviético, pero no existía ningún Gorsky en el programa espacial ruso ni americano. Durante muchos años las personas le preguntaban a Armstrong que había querido decir con: “Buena suerte Sr. Gorsky”, y el astronauta esbozaba una sonrisa y no respondía nada.
 
El 5 de julio de 1995, en Tampa (Florida), durante una conferencia, un periodista le hizo la pregunta que todo el mundo 26 años atrás se había hecho. Esta vez respondió porque el Sr Gorsky acababa de morir, por lo cual sintió que podía responder la pregunta que tanta curiosidad había causado: Cuando joven, dijo Armstrong, un día jugando béisbol com un amigo en el jardín de mi casa y por un tiro elevado la pelota fue a parar abajo de la ventana de los vecinos. Los vecinos eran la Sra. y el Sr, Gorsky. Mientras estaba arrodillado para alcanzar la pelota, escuché a la mujer que le gritaba al Sr. Grorsky: “¿Sexo oral? ¿Quieres sexo oral? !Tendrás sexo oral cuando el chico del vecino camine por la luna!”
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     (23/08/12, 08:44)
El escuchar...

 

El escuchar es un arte que no se obtiene fácilmente, pero en él hay belleza y gran comprensión. Escuchamos con distintas intensidades de nuestro ser, pero nuestro escuchar es siempre con una idea preconcebida o desde un punto de vista particular. No escuchamos simplemente; se interpone siempre la pantalla de nuestros propios pensamientos, de nuestras conclusiones, de nuestros prejuicios [...].
 
Para escuchar tiene que haber quietud interna, una atención relajada; hay que estar libre del esfuerzo de adquirir. Este estado alerta y, no obstante, pasivo, puede escuchar lo que está más allá de la conclusión verbal. Las palabras confunden; son sólo medios exteriores de comunicación; pero para comunicarnos más allá del ruido de las palabras, en el escuchar tiene que haber una pasividad alerta. Los que aman pueden escuchar; pero es extremadamente raro encontrar a alguien que escuche.
 
Casi todos vamos tras de resultados, queremos alcanzar metas; estamos siempre venciendo y conquistando; en consecuencia, no escuchamos. Sólo cuando uno escucha, oye la canción profunda de las palabras.
(J.Krisnamurti)
 
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     (18/08/12, 19:26)
La mejor clase de derecho

 

El nuevo profesor de "Introducción al Derecho" entró en la clase lo primero que hizo fue preguntarle el nombre a un alumno que estaba sentado en la primera fila:  
 
- ¿Cómo te llamas?

Me llamo Juan, señor.

¡Vete de mi clase y no quiero que vuelvas nunca más! - gritó el desagradable profesor.   Juan estaba desconcertado.  Cuando reaccionó se levantó torpemente, recogió sus cosas y salió de la clase.   Todos estábamos asustados e indignados pero nadie dijo nada.

Está bien. ¡Ahora sí! ¿Para qué sirven las leyes?... Seguíamos asustados pero poco a poco comenzamos a responder a su pregunta: "Para que haya un orden en nuestra sociedad"   "¡No!" contestaba el profesor   "Para cumplirlas" "¡No!"   "Para que la gente mala pague por sus actos" "¡¡No!!   ¿Pero es que nadie sabrá responder esta pregunta?!"...  "Para que haya justicia", dijo tímidamente una chica.   "¡Por fin!  Eso es... para que haya justicia.   Y ahora ¿para qué sirve la justicia?"
 
Todos empezábamos a estar molestos por esa actitud tan grosera.  Sin embargo, seguíamos respondiendo:  "Para salvaguardar los derechos humanos" "Bien, ¿qué más?", decía el profesor. "Para discriminar lo que está bien de lo que está mal"... Seguir... "Para premiar a quien hace el bien."

Ok, no está mal pero... respondan  a esta pregunta  ¿actué correctamente al expulsar de la clase a Juan?.... Todos nos quedamos callados, nadie respondía.   - Quiero una respuesta decidida y unánime.

¡¡No!!- dijimos todos a la vez.

¿Podría decirse que cometí una injusticia?

¡Sí!

¿Por qué nadie hizo nada al respecto?  ¿Para qué queremos leyes y reglas si no disponemos de la valentía para llevarlas a la práctica?  Cada uno de ustedes tiene la obligación de actuar cuando presencia una injusticia.  Todos.  ¡No vuelvan a quedarse callados nunca más!   Vete a buscar a Juan-  dijo mirándome fijamente.

Aquel día recibí la lección más práctica de mi clase de Derecho.
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     (14/08/12, 16:45)
Por qu el sexo no es positivo para los hombres ?

 

Tengan paciencia. Los españoles escriben raro pero vale la pena sonreír un par de minutos ...
 
Hoy en día, todo el mundo dice que se lo pasa de puta madre en la cama. Yo no lo dudo. Lo que no me trago es que sea haciendo el amor.... Porque, francamente... el sexo es un coñazo. Lo que pasa es que esta sobrevalorado.
Vamos a ver:
¿Cuánto dura el orgasmo masculino?
Pues, el orgasmo-orgasmo, propiamente dicho, dura... yo que sé, lo que tarda uno en tomarse un chupito.
¿Y para eso tanto trabajo?.... Quedar, ducharse,… convencerla.
 
¡Joder! Al menos para lo del chupito no tienes que convencer al camarero. - Venga, tonto, pónmelo, si no te va a pasar nada...
 
Pero hay muchas más cosas que me cabrean del sexo. En primer lugar, el sexo es sexista. Porque hay que ver lo mal vista que está la eyaculación precoz. Y, sin embargo, una tía que llega al orgasmo en cinco minutos, ¡se la rifan!.... Coño, ¡esto es una injusticia! Es como si en las olimpiadas, a la tía que gana los cien metros le dan una medalla, y al tío... lo llevan al sexólogo.
 
El sexo está bien al principio... por la novedad, pero en cuanto empiezas a practicarlo en pareja la cosa se jode. Por ejemplo, intentar tener un orgasmo simultáneo es imposible. Es como pretender ponerse de acuerdo para eructar al mismo tiempo. Eso no hay quien lo controle. ¿Tú has visto parejas que eructen a la vez?... ¿Te imaginas?... Él, eructando de repente, y ella:- Eres un egoísta, no me has esperado. Acabaríamos todos fingiendo los eructos.
 
Además, si eres tío, el sexo es como la mafia: nunca puedes decir que no..... Siempre has de tener ganas.
 
Un ejemplo: yo estoy en una exposición de arte figurativo etrusco -una cosa muy común- y llega Naomi Campbell y me dice que quiere hacer el amor conmigo -algo también muy común-. Bueno, pues si le digo que no me apetece, al día siguiente media España piensa que soy gay. En fin, que al final haces un esfuerzo y acabas acostándote con ella... pero por el qué dirán.
 
No hay derecho, joder! Es como si vas a un restaurante, no te apetece solomillo y el maître va por ahí diciendo que eres vegetariano. Aunque hay maîtres que hacen cosas peores: te hacen sentir como si te estuvieras haciendo el amor. Se pegan toda la comida vigilándote para ver cómo te lo pasas. Y luego te preguntan: - ¿Le ha gustado al señor?.
 
Que te dan ganas de decirle: - Sí, ¿Y usted ha disfrutado, o me lo he comido demasiado rápido?.
 
Pero lo que ya me parece una vergüenza es esa gentuza que se gana la vida con el sexo: los sexólogos. El sexólogo es un tío que va de experto porque tiene un diploma en la pared firmado por el rector de la Universidad. ¡Pues vaya! Lo que tenía que tener es una declaración jurada de su mujer. Porque, ¿qué pasa?, ¿Qué el rector se ha acostado con él?, ¿Y como sé yo que a mi chica le va a gustar lo mismo que al rector?.
 
Además, todos los sexólogos te dicen lo mismo: 'Al sexo hay que echarle imaginación' ¡Coño, con lo incómodo que es eso! Antes, todo lo más, había dos posturas: me apetece o no me apetece. Pero ahora.. ¿tú has leído el Kamasutra?. Para echar un polvo tienes que ser Nadia Comaneci. Que si 'la carretilla'..., que si 'el molinete'..., que si 'la variante de la medusa'... ¿la variante de la medusa?.... ¡Joder! ¡Si yo no sé ni hacer la medusa!
 
Otra cosa que te dicen mucho es que 'en el sexo todo está permitido si los dos están de acuerdo'... Ya, pero si somos tres y uno no quiere, ¿Qué? ¿Aplicamos la mayoría y que se joda?.
 
Pero lo peor de esto de las innovaciones es que te conduce a perversiones muy estúpidas. Por ejemplo, insultarse mientras se hace el amor. Tú estás allí intentando hacer la medusa, controlando la eyaculación.. y ella: - ¡Cerdo, bestia, animal...!
Y claro, al final te calientas y le dices: - ¡¿Y tú... lo mal que aparcas?! 
 
En fin, está claro que el sexo es un coñazo. Porque...además, si es de género tonto: Si el sexo fuera tan bueno como dicen, ya lo habrían privatizado.
 
Si has sonreído un par de minutos..........me alegro, ya te duró más que el orgasmo. 
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     (08/07/12, 15:02)
Escrito a mano

Guillermo Jaim Etcheverry

En Inglaterra se vuelve a usar la estilográfica para que los estudiantes aprendan la grafía. En Francia también se considera que no se debe prescindir de esa habilidad, pero allí el problema reside en que ya no la dominan ni los maestros.
Aunque el mundo adulto no está aún preparado para recibir las nuevas inteligencias de los niños producto de la tecnología, la pérdida de la habilidad de la escritura cursiva explica trastornos del aprendizaje que advierten los maestros e inciden en el desempeño escolar.

En la escritura cursiva, el hecho de que las letras estén unidas una a la otra por trazos permite que el pensamiento fluya con armonía de la mente a la hoja de papel. Al ligar las letras con la línea, quien escribe vincula los pensamientos traduciéndolos en palabras.

Por su parte, el escribir en letra de imprenta implica escindir lo que se piensa en letras, desguazarlo, anular el tiempo de la frase, interrumpir su ritmo y su respiración.

Si bien ya resulta claro que las computadoras son un apéndice de nuestro ser, hay que advertir que favorecen un pensamiento binario, mientras que la escritura a mano es rica, diversa, individual, y nos diferencia a unos de otros.

Habría que educar a los niños desde la infancia en comprender que la escritura responde a su voz interior y representa un ejercicio irrenunciable. Los sistemas de escritura deberían convivir, precisamente por esa calidad que tiene la grafía de ser un lenguaje del alma que hace únicas a las personas. Su abandono convierte al mensaje en frío, casi descarnado, en oposición a la escritura cursiva, que es vehículo y fuente de emociones al revelar la personalidad, el estado de ánimo.

Posiblemente sea esto lo que los jóvenes temen, y optan por esconderse en la homogeneización que posibilita el recurrir a la letra de imprenta. Porque, como lo destaca Umberto Eco, que interviene activamente en este debate, la escritura cursiva exige componer la frase mentalmente antes de escribirla, requisito que la computadora no sugiere.

En todo caso, la resistencia que ofrecen la pluma y el papel impone una lentitud reflexiva.

Como en tantos otros aspectos de la sociedad actual, surge aquí la centralidad del tiempo. Un artículo reciente en la revista Time , titulado: Duelo por la muerte de la escritura a mano, señala que es ése un arte perdido, ya que, aunque los chicos lo aprenden con placer porque lo consideran un rito de pasaje, "nuestro objetivo es expresar el pensamiento lo más rápidamente posible. Hemos abandonado la belleza por la velocidad, la artesanía por la eficiencia.

La escritura cursiva parece condenada a seguir el camino del latín: dentro de un tiempo, no la podremos leer". Abriendo una tímida ventana a la individualidad, aún firmamos a mano. Por poco tiempo...

El autor es educador y ensayista.
Propósito: Que llegue a maestros, educadores en general y a los padres de familia con niños en edad escolar.

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